Para mí, un retrato personal no consiste en posar ni en interpretar un papel. Consiste más bien en hacer una pausa consciente y permitir que la persona se muestre tal como se siente en ese momento, con naturalidad y sin artificios.Por eso me interesa el retrato entendiéndolo como un encuentro humano. Escuchar, observar y generar un espacio de confianza en el que la cámara deja de ser protagonista. Cuando eso ocurre, se consiguen imágenes más honestas y con una mayor profundidad.
Busco resultados con una estética sobria y cuidada, donde la luz, el gesto y la mirada tienen un propósito claro: revelar algo propio, en vez de disimular o esconder algo. Me gusta una elegancia silenciosa, algo que no esté hipercontrastado ni sea en exceso espectacular. Esto permita que la atención permanezca en lo esencial, en la persona.Cada sesión la diseño como un evento único y diferente. No aplico fórmulas cerradas ni repito esquemas. Me adapto a cada persona, acercándome a cada retrato con la curiosidad y el respeto de quien sabe que cada historia merece ser contada y escuchada.Si buscas un retrato que vaya un poco más allá de las estéticas más populares y que conecte contigo de forma auténtica, estaré encantado de acompañarte en ese proceso.
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